Seminario Interuniversitario de Investigadores del Fascismo

Omer BARTOV: The Eastern Front, 1941-45, German Troops and the Barbarisation of Warfare

El libro "Soldados del Tercer Reich", de S. Neitzel y H. Welzer, en su versión inglesa

El libro “Soldados del Tercer Reich”, de S. Neitzel y H. Welzer, en su versión inglesa

Uno de los temas más sugerentes y que más ha atraído a los historiadores de las distintas épocas ha sido, sin duda, el de lo bélico y el de la experiencia de combate de los soldados. En este sentido, se han generado múltiples aproximaciones a este ámbito de los conflictos armados, desde diferentes puntos de vista y desembocando en interpretaciones y conclusiones diversas. De hecho, los últimos trabajos historiográficos que han aparecido recientemente parecen situarse, de manera generalizada, en una línea interpretativa que busca disociar la participación de los combatientes en las guerras de su convencimiento ideológico. Es decir, que no por haber luchado en tal o cual bando tenían por qué compartir las motivaciones ideológicas del mismo. En este sentido, el modo en que James Matthews titula su último trabajo –por otra parte extraordinario, imprescindible y revelador, o lo que lo mismo, un referente ineludible para todo aquel que quiera aproximarse a la Guerra Civil Española– es un buen ejemplo de lo que estamos intentando plantear: Reluctant Warriors, o como se ha traducido en España, Soldados a la fuerza. Matthews plantea que las dinámicas que regían los comportamientos de los combatientes estaban más definidas en función de criterios materiales –necesidades cubiertas, fundamentalmente– que de cuestiones de índole ideológica, pues los combatientes no habrían tenido una refinada visión en términos sociopolíticos del conflicto en el que luchaban[i]. En la misma línea, si bien para el caso de la experiencia de los soldados alemanes en la Segunda Guerra Mundial, se sitúa la obra de Sönke Neitzel y Harald Welzer, Soldados del Tercer Reich. Los autores plantean el escaso papel que jugó la ideología en el comportamiento de los soldados en el campo de batalla[ii], tanto en las actividades criminales que la Wehrmacht desplegó –básicamente en el Frente Oriental– como en la enconada resistencia ofrecida en los últimos días de una guerra perdida. En este sentido, si bien es cierto que no se puede pretender atribuir el carácter de “guerrero ideológico” a todos y cada uno de los combatientes que lucharon en estas guerras, o en otras, no es menos cierto que la ideología, desde mi punto de vista, jugó un papel muy importante a la hora de definir la conducta de un buen número de los soldados que en ellas tomaron parte. Así, el marco ideológico les ofrecía un conjunto de instrumentos de, como ya plantease David Alegre para el caso de la Divisón Azul[iii], supervivencia psíquica para hacer frente a la brutal realidad de la guerra, máxime si nos referimos a un de carácter total como las acontecidas, fundamentalmente, en el siglo XX. Y, en este sentido, entendemos que es importante volver a poner de manifiesto la crucial relevancia de la obra que queremos tratar hoy aquí, la que en 1985 escribiese Omer Bartov con el título The Eastern Front, 1941-45, German Troops and the Barbarisation of Warfare.

Tropas de la división Grossdeutschland  combatiendo en Okhtyrka, Ucrania (1942/43) - Fotografía extraída del Bundesarchiv

Tropas de la división Grossdeutschland combatiendo en Okhtyrka, Ucrania (1942/43) – Fotografía extraída del Bundesarchiv

El magnífico y referencial estudio de Bartov nos plantea “acompañar” a tres unidades alemanas, la 12ª División de Infantería, la División Grossdeutschland, y la 18ª División Panzer, a lo largo de su historial operativo en el Frente Oriental a partir de un sencillo pero efectivo esquema que engloba todas las dimensiones del soldado en el frente. En primer lugar, Bartov aborda el día a día en vanguardia: las duras condiciones de vida, las interminables marchas, la disciplina, la moral y cómo estas unidades se vieron afectadas por el altísimo número de bajas que tuvieron que soportar son los elementos clave que estructuran el análisis más “a ras de suelo” del autor. En este sentido, Bartov apunta que las condiciones de vida y combate que los soldados alemanes tuvieron que soportar, sumado a la enorme brutalidad de los enfrentamientos sostenidos contra los soviéticos, influenciaron en la generación de un proceso de brutalización de dichos soldados. Algo que se vio refrendado por una mayor permisividad por parte de los mandos respecto a la conducta desplegada por sus tropas[iv], que respondía a dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, a la necesidad de generar válvulas de escape para evitar el colapso psíquico y moral de los combatientes; y, en segundo término, debido a la consideración de la guerra en el Este como una contienda de carácter ideológico y racial, librada contra un enemigo inferior, y en la que estaba en juego el destino de la civilización occidental. Es decir, que el hecho de que los soldados canalizasen su violencia hacia civiles y prisioneros enemigos era visto como algo tolerable, e incluso deseable, por parte de los mandos.

Mitteilungen für die Truppe (1942), diario de propaganda nacionalsocialista distribuido en el frente

Mitteilungen für die Truppe (1942), diario de propaganda nacionalsocialista distribuido en el frente

Muy relacionado con esto, Bartov apunta dos elementos que resultaron cruciales para afianzar ideológicamente las dinámicas de brutalización desplegadas por los combatientes. Por una parte, el papel jugado por los suboficiales, que constituían la espina dorsal del ejército alemán –al igual que la de cualquier ejército– y que eran vistos por los soldados como figuras de referencia en la cuales encontrar apoyo, orientación y consuelo. De esta forma, se generaron vínculos estrechos de lealtad, tanto para con estos suboficiales como para con los camaradas cercanos, lo que muchos autores han denominado como el “grupo primario”[v]. Estos vínculos determinaban el comportamiento grupal que, dada la naturaleza de los suboficiales –especialmente susceptibles de haber sufrido un fuerte adoctrinamiento ideológico previo a la contienda debido a su juventud, según apunta Bartov[vi]–, estaría altamente influido por una percepción nacionalsocialista de la guerra y del enemigo. Por otro lado, sumado a ese rol adoctrinador desempeñado por los suboficiales, Bartov sitúa las propias políticas de propaganda implementadas en el seno de la Wehrmacht. Estas habrían sido cruciales para el mantenimiento moral de la tropa, en tanto que, como apunta el autor, “the soldiers needed some ‘rationale’ for their long years of suffering at the front, and it came in the form of the National Socialist ‘cause’ and transformed them into the Führer’s Kämpfer[vii]. Es decir, que los soldados, al necesitar dotar de sentido su sacrificio en el frente, abrazaron el bombardeo ideológico en clave nacionalsocialista al que estaban sometidos, como medio para evitar el derrumbamiento de su edificio mental.

Finalmente, Bartov relaciona todos estos elementos anteriores con la conducta criminal desplegada por las tropas de la Wehrmacht en su avance y ocupación de los territorios del Este de Europa. En este sentido, plantea que la consecuencia de la permeación ideológica de los soldados alemanes no fue otra que un comportamiento brutal hacia los civiles, prisioneros y enemigos en el Frente Oriental. Las medidas antipartisanas, la implementación de las órdenes destinadas al fusilamiento de comisarios, o la participación activa de soldados alemanes en los procesos de expulsión, confinamiento y ejecución de judíos serían algunos ejemplos que refrendarían lo defendido por Bartov.

Memorias del sargento Réguinot, combatiente francés en la campaña de Rusia (1812), reeditadas en 2012 por Hachette Livre-Bnf

Memorias del sargento Réguinot, combatiente francés en la campaña de Rusia (1812), reeditadas en 2012 por Hachette Livre-Bnf

Aproximarse a la realidad íntima, mental y material de la gran masa de combatientes que han luchado en las múltiples guerras libradas a lo largo de la Historia es una tarea ardua y difícil, en la medida en que las fuentes disponibles para el historiador son, a menudo, escasas o prácticamente inexistentes[viii]. Por este motivo, esta realidad global, a ras de suelo, de los conflictos bélicos ha constituido uno de los grandes márgenes de la historia militar, el cual se va poco a poco desentrañando merced a los nuevos enfoques culturales y paradigmas metodológicos surgidos en los últimos años. Pero cuando tenemos la posibilidad de aproximarnos a dicha realidad, cuando podemos observar desde abajo las dinámicas que rigen lo bélico, vemos como muchas de las percepciones, relatos y narraciones a través de las cuales los combatientes codifican su visión de la guerra están impregnadas de una fuerte dimensión ideológica. Es cierto, ahora bien, que esta dimensión quizá pueda responder a voluntades legitimadoras que surgen tras las guerras, tanto desde la óptica de los vencedores como desde la de los vencidos. No es esta una crítica desacertada. Sin embargo, desde mi punto de vista, las ideologías no necesariamente han de permear a los individuos desde la teoría más pura, sino que estos pueden adaptar el discurso a su realidad cotidiana. De esta forma, que un individuo no sea capaz de explicar con precisión en qué consiste el fascismo no implica que no sea, y se considere a sí mismo fascista. Por ende, las ideologías en guerra no juegan un papel activo siempre presente en la mente del soldado cuando actúa. Si no que adoptan una posición pasiva, latente, que conforma mapas mentales, percepciones de la realidad y modos de relacionarse –cuando no enfrentarse– con ella, lo cual resulta crucial a la hora de desplegar un determinado comportamiento, en este caso en el frente. Visiones pretendidamente  simplificadoras como la ofrecida por la serie bélica alemana Unsere Mütter, unsere Vätter (Hijos del Tercer Reich, en castellano), en la que los soldados alemanes son presentados como renuentes a cometer crímenes contra civiles –pese a que sirven con voluntariedad y convicción en la Wehrmacht–, mientras que los oficiales de las SS practican una violencia autotélica de forma generalizada, no reflejan la realidad compleja de las guerras, en las que ideología y cotidianeidad se interrelacionan de tal modo que son difícilmente separables. Por ello, hemos querido reivindicar la obra de Bartov. Probablemente, haya sido metodológica e interpretativamente ya superada en ciertos aspectos, pero en nuestra opinión sigue constituyendo un referente esencial para aproximarnos a cómo los combatientes anónimos se enfrentan a la brutal realidad de las guerras totales.


[i] James MATTHEWS: Reluctant Warriors. Republican Popular Army and Nationalist Army Conscripts in the Spanish Civil War, 1936-1939. Oxford, Oxford University Press, 2012, pp. 9, 103 o 221.

[ii] Sönke NEITZEL y Harald WELZER: Soldados del Tercer Reich. Testimonios de lucha, muerte y crimen. Barcelona, Crítica, 2012, p. 327.

[iii] David ALEGRE: “‘Coser y desgarrar, conservar y arrojar’. Visiones del enemigo y estrategias de supervivencia psíquica en la División Azul”, Cuadernos de Historia Contemporánea, 34 (2012), pp. 119-144.

[iv] Omer BARTOV: The Eastern Front, 1941-45, German Troops and the Barbarisation of Warfare, Basingstoke, Palgrave, 2001 [1985], p. 29.

[v] David GROSSMAN: On killing. The psychological cost of learning to kill in war and society, New York, Back Bay Books, 2009, pp. 89-91.

[vi] Omer BARTOV: The Eastern Front…, p. 63.

[vii] Ibid., p. 77.

[viii] Esta dificultad  radica en la escasez de literatura memorialística accesible, así como testimonios orales o escritos de los combatientes. Si bien, es posible rastrear este tipo de fuentes y aproximarse a la realidad del soldado en la guerra. Un ejemplo, de mayor dificultad si cabe por situarse en el siglo XIX, donde las fuentes primarias son aún más raras de encontrar, en Philip DWYER: “War Stories: French Veteran Narratives and the ‘Experience of War’ in the Nineteenth Century”, European History Quarterly, Vol. 41, 4(2011), pp. 561-585; e Id., “‘It Still Makes me Shudder’: Memories of Massacres and Atrocities during the Revolutionary and Napoleonic Wars”, War in History, 16(2009), pp. 381-405.

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Esta entrada fue escrita por miguelalonsoibarra y publicada el 1 noviembre, 2013 a las 18:17. Se guardó como Clásicos desempolvados y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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