Seminario Interuniversitario de Investigadores del Fascismo

Debates actuales sobre el consenso bajo el fascismo

Por Ángel Alcalde (Instituto Universitario Europeo)

Recientes publicaciones sobre el fascismo italiano en la historiografía anglófona han reavivado un tema que es de enorme interés para miembros y lectores del SIdIF: el apoyo popular a las dictaduras fascistas. En la historiografía española, el debate en torno al consenso bajo el franquismo no ha dejado de crecer en los últimos diez años. Entendido como una derivación de la sempiterna cuestión de la naturaleza del régimen de Franco, la discusión se desarrolla en un amplio marco conceptual que acoge nociones como las de “apoyos sociales”, “actitudes/opiniones populares” y, últimamente, “participación”. Al tema, diversos miembros del SIdIF hemos realizado contribuciones sustanciales que no es nuestra intención pasar a detallar.[i] Cabe recordar, únicamente, que esta querella sobre la historia de España es, a su vez, incomprensible al margen del debate internacional acerca de los fascismos europeos. Conceptos, metodologías y principales líneas interpretativas son elementos que en su mayoría no se han concebido en la historiografía española, sino que más bien se han adaptado de lo que se investigaba en otros lugares sobre el régimen de Mussolini, la Alemania de Hitler o, incluso, la Francia colaboracionista de Vichy y los regímenes comunistas de la Europa del Este.

Una reseña de cinco recientes libros, realizada por Patrick Bernhard y publicada en Contemporary European History, la revista sobre historia contemporánea de Cambridge University Press, ha suscitado una serie de reacciones que se recogen en su último número (Mayo de 2015), por parte de Paul Corner, Roberta Pergher, Giulia Albanese y Lucy Riall.[ii] Merece la pena prestar atención a lo que se ha dicho, y lanzar algunas reflexiones al respecto.

Benito Mussolini

Benito Mussolini (1883-1945)

Patrick Bernhard (Trinity College Dublin), especialista en la Alemania nazi y la Italia fascista, plantea en su reseña que dos perspectivas opuestas continúan dominando las interpretaciones sobre el apoyo popular al fascismo italiano, las cuales, argumenta, deben superarse. Como sabemos, la línea ortodoxa mantiene que la mayoría de los italianos rechazaba al régimen mussoliniano, el cual se habría sostenido gracias a una extendida represión. La línea revisionista, desde los años sesenta promovida por Renzo de Felice y sus discípulos, sostiene que existió un claro ‘consenso’ (De Felice propuso el término) hacia el régimen. Los cinco libros reseñados por Bernhard se proponen como ejemplos de post-revisionismo o anti-revisionismo. De su recensión se desprende que Bernhard aboga por los trabajos post-revisionistas que incorporen una perspectiva culturalista, a imagen de lo realizado últimamente por la historiografía sobre el Nazismo.

Patrick Bernhard (Trinity College Dublin)

Patrick Bernhard (Trinity College Dublin)

Dada esta preferencia, Bernhard lanza duras críticas al trabajo de Paul Corner: The Fascist Party and Popular Opinion in Mussolini’s Italy (Oxford: Oxford University Press, 2012), que han desatado las réplicas en el último número de la revista. La obra de Corner es un estudio del PNF y su relación con la población en las provincias italianas, y se basa en el análisis de fuentes provenientes sobre todo del Estado y del partido, como informes policiales y de jerarcas del PNF;[iii] una metodología y un tipo de análisis que nos recuerda mucho a los numerosos estudios que se han realizado en la historiografía española acerca de FET-JONS y su arraigo en las regiones españolas. Bernhard, por el contrario, propone como modelo a seguir el sugerente estudio de Christopher Duggan, Fascist Voices: An Intimate History of Mussolini’s Italy (London: Bodley Head, 2012), que podría situarse en el innovador campo de la historia de las emociones, y que recurre a fuentes documentales menos trabajadas por los historiadores del fascismo italiano, como son diarios privados y cartas personales. Como entusiastamente señala la reseña de Bernhard, Duggan muestra que la ideología del régimen fue profundamente internalizada por muchos italianos, avanzando en la tesis de que el fascismo fue activamente apoyado por ciertos grupos dentro de la sociedad italiana. En este sentido, la obra de Duggan abraza la idea de que la interpenetración y semejanza entre el nazismo y el fascismo fueron en realidad mayores de lo que hasta hace poco se ha tendido a aceptar.

Entre los polos de Corner y Duggan, la reseña de Bernhard coloca las otras tres obras comentadas, cuyo contenido también resultará, creemos, inspirador para historiadores trabajando sobre el franquismo. El libro de Maura E. Hametz: In the Name of Italy: Nation, Family, and Patriotism in a Fascist Court (New York: Fordham University Press, 2012) afirma que el fascismo italiano fracasó como proyecto, recordando que el nacionalismo tradicional, el catolicismo, la región y la familia fueron los principales vehículos identitarios de los italianos durante el ventennio. No obstante, en opinión de Bernhard, tal postura es poco sostenible sobre la base empírica que la propia Hametz presenta en su libro, reducido a estudiar un único ejemplo local —el tribunal de justicia de Trieste—. Por el contrario, siendo también un estudio de marco local, el libro de Kate Ferris: Everyday Life in Fascist Venice, 1929-1940 (Basingstoke: Palgrave Macmillan, 2012), se juzga diferentemente, al proponer una interpretación mucho más matizada: Ferris argumenta que el fascismo logró cooptar el nacionalismo, el catolicismo, el militarismo y las tradiciones locales para ponerlos al servicio de su propia ideología. Asumiendo que el fascismo tuvo un carácter ambiguo y contradictorio, Ferris demuestra cómo la población lo interpretaba de maneras diversas; algo que permite congeniar interpretaciones polarizadas. Por último, el libro de Michael R. Ebner: Ordinary Violence in Mussolini’s Italy (Cambridge: Cambridge University Press, 2011), según reseña Bernhard, también trasciende la idea del consenso a través de una perspectiva más compleja que revela la dificultad de establecer divisiones claras entre ciudadanía y agentes represivos, y que subraya el claro carácter interactivo de la represión. En definitiva, tanto en el ámbito de las ideologías, como en el de los mecanismos de dominación, los trabajos reseñados por Bernhard resultarán de interés a los investigadores del franquismo.

Paul Corner (Università di Siena)

Paul Corner (Università di Siena)

Las réplicas a Bernhard lanzadas en la mesa redonda publicada en el último número de CEH, además, aportan interesantes matices al debate en torno al consenso del fascismo. Paul Corner (Università di Siena) realiza una buena defensa de su propio trabajo,[iv] tan denostado por Bernhard, y la clave es metodológica: no hay realmente razones de peso para juzgar menos relevante o interesante el tipo de fuente “tradicional” u “oficial” usada por Corner que los ego-documentos utilizados en el libro de Duggan, sobre todo cuando lo que pretende Corner es analizar el impacto de las estructuras del PNF en la sociedad. El comentario de Lucy Riall (European University Institute) señala,[v] de hecho, la complementariedad de las perspectivas de Corner y Duggan, ambas necesarias para alcanzar una visión histórica más completa del fascismo.

Muy probablemente, como se encarga de desgranar, por su parte, la réplica de Roberta Pergher (Indiana University),[vi] la confrontación metodológica e interpretativa en torno al nivel de consenso en el fascismo, teñida de preocupaciones morales y políticas, se debe a las diferencias históricas y sobre todo historiográficas entre Italia y Alemania. Dicho abruptamente, si en Italia el argumento del consenso se asocia al revisionismo de derechas que tendería a absolver moralmente a la dictadura de Mussolini, en Alemania, por el contrario, insistir en la “participación” y movilización popular a favor de Hitler y el nazismo, implica asumir la más dura lección y condena de la experiencia fascista, de la que la sociedad tiene que aceptar su parte de responsabilidad. Entre los miembros y lectores del SIdIF también podría plantearse a cuál de estos modelos se asemeja más el debate historiográfico español en torno al consenso bajo la dictadura de Franco.

Contemporary European History

En definitiva, como se colige del debate conducido en las páginas de CEH, que hemos creído conveniente recoger en este foro, existen muchas interesantes concomitancias entre las experiencias fascistas italiana, alemana, y la española, y las controversias historiográficas que las rodean. No está de más poner de relieve que, en las divergencias interpretativas de los historiadores españoles, que giran insistentemente en torno a la consideración, o no, del régimen franquista como fascista, suele apuntarse el escaso éxito de FET-JONS y su ideología frente al catolicismo o el nacionalismo tradicional, como elementos que desvincularían en cierta medida al franquismo del fascismo. Mientras, en los últimos debates en torno al fascismo italiano, vemos que sigue planteándose, como en España, la cuestión del “fracaso” del partido único (Corner) o del predominio de mentalidades tradicionales entre la población italiana, sin que por ello se desnaturalice, obviamente, al propio fascismo italiano de su condición de fascista. Para avanzar en la discusión, pues, haría falta más análisis realmente comparativo entre España, Italia y Alemania, no limitado a la puesta en paralelo de narrativas convencionales, sino bajo un sólido andamiaje metodológico y teórico.

A juicio del que escribe este texto, hay todavía dos elementos que deben incorporarse al viejo debate internacional en torno al consenso bajo los fascismos. Uno es, simplemente, el “caso español”, y otro, en relación también con éste último, la perspectiva transnacional (más allá de la comparación). En cuanto a lo primero, baste decir —aun conscientes de que desde el principio el debate de CEH se refiere centralmente al fascismo italiano— que en treinta y seis páginas de discusión, mientras se lanzan abundantes cabos para amarrarse a los debates sobre el nazismo alemán, no hay ni una simple mención o referencia al franquismo ni a la historiografía sobre sus apoyos sociales. Y desde nuestro punto de vista esto es una ausencia injustificable.[vii] Solamente en la réplica de Giulia Albanese (Università di Padova) se sugiere que un mejor conocimiento del régimen italiano puede contribuir al estudio de “otros regímenes fascistas en el periodo de entreguerras”.[viii] En mi opinión, aquí habría que parafrasear y añadir la viceversa, precisando que, en particular, el conocimiento del régimen franquista puede aportar mucho a una mayor comprensión de las dinámicas del apoyo social a otros regímenes fascistas europeos. Además, los intercambios e interrelaciones históricas no sólo se produjeron en una dirección —del fascismo italiano hacia fuera. Como la propia Albanese sugiere, lo que debe hacer la historiografía internacional ahora es “investigar la dimensión enteramente europea de estas dictaduras [fascistas], enfocando detenidamente la circulación de prácticas e ideas” y “la transmisión de experiencias e intercambios entre los varios regímenes […]”.[ix] Esperamos, pues, que la historiografía y la historia del franquismo concurran a esta nueva labor historiográfica que es la historia transnacional del fascismo.

[i] Aunque las aportaciones al debate venían dándose con anterioridad, como hito puede considerarse el dossier coordinado por Francisco Cobo y Miguel Ángel del Arco: “Los apoyos sociales al franquismo en perspectiva comparada”, Historia Social, Núm. 71 (2011), con contribuciones de Francisco Cobo, Ana Cabana, Julián Sanz Hoya, José Antonio Parejo, Peter Anderson y Miguel Ángel del Arco. Posteriormente, una referencia fundamental es la obra editada por Miguel Ángel del Arco, Carlos Fuertes Muñoz, Claudio Hernández Burgos y Jorge Marco: No sólo miedo. Actitudes políticas y opinión popular bajo la dictadura franquista (1936-1977), Granada: Comares, 2013. Recientemente, se ha vuelto sobre el tema con una nueva propuesta conceptual en el dossier coordinado por Miguel Ángel Ruiz Carnicer: “Fascismo y participación política en la España de Franco”, Rubrica Contemporanea, Vol. 3, Núm. 5 (2014), con contribuciones de Miguel Ángel Ruiz Carnicer, David Alegre Lorenz, Miguel Ángel del Arco Blanco, Carlos Domper Lasús y Nicolás Sesma Landrín. Véanse además, entre otras ofertas interpretativas y conceptuales recientes, las de Claudio Hernández Burgos: Franquismo a ras de suelo. Zonas grises, apoyos sociales y actitudes durante la dictadura (1936-1976), Granada: Editorial Universidad de Granada, 2013; las de Ángel Alcalde: Los excombatientes franquistas. La cultura de guerra del fascismo español y la Delegación Nacional de Excombatientes (1936-1965), Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2014; así como las reflexiones de Ferran Gallego: El evangelio fascista. La formación de la cultura política del franquismo (1930-1950), Barcelona: Crítica, 2014, pp. 524-525.

[ii] Patrick Bernhard: “Renarrating Italian Fascism: New Directions in the Historiography of a European Dictatorship”, Contemporary European History, Vol. 23, Núm. 1 (2014), pp. 151-163; Paul Corner, Roberta Pergher, Giulia Albanese, Lucy Riall: “Roundtable on Italian Fascism: Responses to Patrick Bernhard’s ‘Renarrating Italian Fascism: New Directions in the Historiography of a European Dictatorship. (CEH, Vol. 23, No. 1, February 2014)”.

[iii] Adviértase que Paul Corner ya en otras ocasiones ha tenido a bien recordar la naturaleza totalitaria y dictatorial del régimen de Mussolini, ante una proclividad de los historiadores a asumir las expresiones populares de consenso como algo sincero y espontáneo; véase Paul Corner: “Italian Fascism. Whatever Happened to dictatorship?”, The Journal of Modern History, Núm. 74, (2002), pp. 325-351.

[iv] Paul Corner: “The Party and the People: Totalitarian States and Popular Opinion”, Contemporary European History, Vol. 24, Núm. 2 (2015), pp. 303-308.

[v] Lucy Riall, “The Fascist Party and the Problem of Popular Opinion in the Provinces”, Contemporary European History, Vol. 24, Núm. 2 (2015), pp. 323-327.

[vi] Roberta Pergher: “The Ethics of Consent—Regime and People in the Historiographies of Fascist Italy and Nazi Germany”, Contemporary European History, Vol. 24, Núm. 2 (2015), pp. 309-315.

[vii] Concediendo que la barrera de la lengua pueda suponer algún problema, recientes publicaciones en inglés quizá podrían tenerse más en cuenta, como por ejemplo Óscar Rodríguez Barreira: “The Many Heads of the Hydra: Local Parafascism in Spain and Europe, 1936–50”, Journal of Contemporary History, Vol. 49, Num. 4 (2014), pp. 702–726.

[viii] Giulia Albanese: “The Italians and Fascism”, Contemporary European History, Vol. 24, Núm. 2 (2015), pp. 317-322, la cita en p. 318 (traducción mía).

[ix] Ibídem., p. 322 (traducción mía).

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Esta entrada fue escrita por Ángel Alcalde y publicada el 30 abril, 2015 a las 15:52. Se guardó como Debates y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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