Seminario Interuniversitario de Investigadores del Fascismo

Publicación de la obra “Por la grandeza de la patria. La biopolítica en la España de Franco”, de Salvador Cayuela Sánchez

9788437507095

Hacía ya algunos meses que queríamos dar a conocer en el SIdIF este trabajo de Salvador Cayuela Sánchez, una obra que es el producto de su tesis doctoral defendida en el año 2010. Por fin, ha llegado el día y sin duda parece un momento propicio para hacerlo, sobre todo teniendo en cuenta el intenso debate sobre la naturaleza del franquismo y la experiencia fascista que hasta hace poco más de un mes mantenían varios compañeros en este mismo blog, y es que el trabajo de Cayuela Sánchez tiene mucho que decir en este sentido. La obra en cuestión resulta aún más interesante si tenemos en cuenta que nace directamente desde el ámbito de la filosofía, disciplina que conforma buena parte del aparato metodológico y cognitivo del autor, lo cual nos aporta un punto de vista diferente del objeto de estudio, el régimen franquista y su particular ejercicio del poder, a la par que promueve un diálogo siempre fructífero y estimulante entre diferentes campos del saber humanístico. A este análisis del fascismo desde el ámbito de la biopolítica, hay que añadir algunos precedentes particularmente interesantes en nuestra historiografía, como los trabajos de Ricard Vinyes o Alejandro Andreassi, quien pronto publicará un trabajo que sin lugar a dudas dialogará bien con el que presentamos hoy aquí: El compromiso fáustico. Biopolítica en Alemania, 1871-1945. (1)

El fascismo llevó a cabo en España un intenso y profundo proceso de resignificación y transformación del espacio. Aquí vemos el pueblo de colonización de San Isidro de Albatera (Alicante), construido en los años 50 en el antiguo emplazamiento de un campo de concentración de la posguerra.

El fascismo llevó a cabo en España un intenso y profundo proceso de resignificación y transformación del espacio. Aquí vemos el pueblo de colonización de San Isidro de Albatera (Alicante), construido en los años 50 en el antiguo emplazamiento de un campo de concentración de la posguerra.

En la exposición de sus argumentos Cayuela parte de un profundo conocimiento de los principales debates en torno a la naturaleza del franquismo y las particularidades del fascismo como fenómeno de época, pasando por alto no obstante algunos de los trabajos fundamentales debidos a los principales representantes de la interpretación que defiende el carácter fascista del franquismo en el campo de la historiografía, algo que sin duda habría contribuido a reforzar sus argumentos. (2) En cualquier caso, a lo largo de su trabajo el autor demuestra de forma convincente cómo las dinámicas del poder en el franquismo, o lo que él denomina «los distintos dispositivos biopolíticos orquestados por el régimen franquista», ponen de manifiesto esa naturaleza fascista del régimen, incluso si adoptamos una perspectiva transnacional y comparada con un caso como el alemán. Para ello profundiza en el complejo aparato discursivo elaborado desde los ámbitos de la medicina y la psiquiatría a lo largo de los años cuarenta en España. Al igual que en la Alemania nacionalsocialista, dicho discurso sirvió como legitimización teleológica del propio fascismo, que vendría a cancelar el declinar de la nación y, al mismo tiempo, como filtro para aprehender la realidad vigente y, no menos importante, para codificar desde un punto de vista científico-racional lo ocurrido en España en los años 30, convirtiendo la guerra en el marco propiciatorio o acontecimiento salvífico que hizo posible la forja de una nueva comunidad nacional y la regeneración del cuerpo de la patria mediante la eliminación del enemigo, convertido éste en agente infeccioso que habría empujado a la comunidad nacional por un despeñadero. Igualmente, aborda la plasmación práctica de estos planteamientos discursivos a través del ejercicio del poder por parte del régimen en cuestiones como la política económica y demográfica, la educación y la sandidad, el control de la sexualidad y el encuadramiento de la juventud o la concepción de la tierra, sin olvidar cuestiones como el racismo y los prototipos de feminidad y masculinidad.

Curiosamente, dos años antes del estallido de la guerra civil la revista Estampa se hacía eco de la apertura de un campo de concentración para vagos y maleantes, algo que contemplaba con satisfacción como un signo de progreso y justicia social. Se trataba de problemas y enfoques que formaban parte de la atmósfera cultural de la época.

Curiosamente, dos años antes del estallido de la guerra civil la revista Estampa se hacía eco de la apertura de un campo de concentración para vagos y maleantes, algo que contemplaba con satisfacción como un signo de progreso y justicia social. Se trataba de problemas y enfoques que formaban parte de la atmósfera cultural de la época.

De algún modo, los parámetros establecidos en los años 60 por la obra de Ernst Nolte para el reconocimiento del fascismo y sus polémicas interpretaciones del fenómeno se convirtieron en el origen y en el factor dinamizador de muchos de los debates sobre fascismo y totalitarismo a lo largo de las siguientes décadas. (3) No obstante, sorprende que el franquismo haya estado ausente durante muchos años en los debates internacionales, por no decir de las principales interpretaciones en torno al fascismo y el totalitarismo, algo que en buena medida pudo tener mucho que ver con la menor vigencia de los análisis comparados y transnacionales, el prolongado aislamiento de nuestra historiografía y las interpretaciones dominantes en España hasta hace apenas dos décadas. Otro puntal importante en el desarrollo de los estudios sobre fascismo fue la obra de François Furet, quien apuntó en los años 90 algo que paralelamente estaba planteando Roger Griffin y desde hacía unos años antes habían preconizado tanto George L. Mosse como Zeev Sternhell, verdaderos padres e inspiradores de los fascist studies tal y como los conocemos hoy, y es que el fascismo encuentra su espacio político-cultural y, por tanto, su razón de ser en la crisis de la modernidad y la quiebra del liberalismo a nivel continental. (4) Y, justamente, será también en ese marco cultural donde empiecen a cobrar forma y fuerza los discursos científicos que, aplicados al conocimiento de la sociedad y el ejercicio de la política, favorecerían la actualización de la contrarrevolución y se convertirían más tarde en un sostén fundamental de los fascismos europeos.

Aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes en Valencia de Alcantara (Cáceres), 1957. Los comportamientos sociales fue pautado concienzudamente por parte del régimen a través del marcaje y segregación de los indeseables y la construcción de modelos proactivos positivos.

Aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes en Valencia de Alcantara (Cáceres), 1957. Los comportamientos sociales fue pautado concienzudamente por parte del régimen a través del marcaje y segregación de los indeseables y la construcción de modelos proactivos positivos.

Y decimos que sorprende ver ausente al franquismo de los principales debates internacionales, algo que poco a poco se va corrigiendo aunque no siempre con acierto, porque este se ajustaría con ligeros matices a muchos de los parámetros e interpretaciones fundamentales del fascismo destacadas por algunos de los historiadores y filósofos más reconocidos del siglo XX. Sin embargo, dichos parámetros e interpretaciones no dejan de ser en muchos casos tipos ideales, con todos los problemas que ello comporta en el análisis de cualquier fenómeno histórico que, como es natural, nunca se expresa de forma pura, por decirlo de algún modo, ni tan siquiera en el propio caso ideal, menos si atendemos a todas las variables y niveles de la realidad. Se trata de algo en lo que hemos insistido desde aquí en no pocas ocasiones, y la solución pasaría de algún modo por “descolonizar” nuestra concepción del fascismo por medio de un camino de ida y vuelta, es decir, que partiera de un buen conocimiento del marco europeo en su conjunto y las manifestaciones más reconocidas del fascismo para volver sobre el estudio de casos considerados como periféricos y supuestamente fracasados –el español, el croata o el rumano, por ejemplo– de manera que podamos capturar los múltiples matices de la experiencia fascista en Europa. Evidentemente, nada de esto impide que todas las experiencias locales, regionales y nacionales sigan compartiendo unos rasgos fundamentales que deben ser conocidos y servir como base de nuestro propio trabajo como historiadores, algunos de los cuales son señalados por el autor a lo largo de su obra. Todo esto nos debería conducir a un enfoque mucho más flexible que devuelva al fascismo su verdadera dimensión histórica o, dicho de otro modo, su lugar como una de las experiencias centrales de toda una época, y no un constructo reducido al platónico mundo de la ideas. Algo así apunta el autor cuando siguiendo la estela de Manuel Pérez Ledesma defiende que «quizá debamos plantearnos la posibilidad de entender el franquismo por lo que fue, y no por lo que no llegó a ser. Y ello porque la mayoría de las veces se tiende a utilizar una estrategia interpretativa basada en la idea de una especie de jerarquía entre unos regímenes considerados fascistas puros, y otros en los que el fascismo se habría dado de forma más o menos incompleta.» Es más, nos aporta toda una declaración de intenciones metodológica al señalar que «Los conceptos políticos deben ser usados en su carácter puramente histórico y, como tal, mudable, y no como ideas fijas que permanecieron al margen de las circunstancias particulares.» Por todo ello, Cayuela Sánchez toma por bandera «la necesidad de una mirada atenta a las particularidades y variaciones históricas de cada uno de los países que sufrieron la lacra del fascismo.» (5)

Obra de Antonio Vallejo-Nágera aparecida en 1937, quien ha sido considerado comúnmente el psiquiatra del régimen. Sus teorías son tan sólo una muestra del impulso modernista, higienista y regenerador inherente al franquismo, rasgos comunes todos ellos del fascismo.

Obra de Antonio Vallejo-Nágera aparecida en 1937, quien ha sido considerado comúnmente el psiquiatra del régimen y teorizó el marxismo como una patología. Sus trabajos son una muestra clara, entre muchas otras, del impulso modernista, higienista y regenerador inherente al franquismo, rasgos comunes todos ellos del fascismo.

Precisamente, esto es algo que ha venido defendiendo desde hace años Ferran Gallego en sus numerosos estudios sobre fascismo y fascistización. Y es que el fascismo ni tan siquiera fue algo constante y homogéneo en un mismo espacio nacional, pues al mismo tiempo que condicionaba el ecosistema político-cultural en el cual convivía con las fuerzas políticas y agentes sociales de su tiempo él mismo se veía sometido a las dinámicas propias de ese entorno y del propio proceso de fascistización (6). De hecho, algo particularmente interesante y loable en la obra de Cayuela Sánchez es el modo en que contextualiza el recorrido histórico del franquismo a lo largo de cuatro décadas que, como no podría ser de otro modo, por mucho que no siempre se haga suficiente hincapié en ello, está muy condicionado por el diálogo constante que el régimen mantiene con su entorno europeo. Todo esto hace que la obra objeto de análisis se complemente bastante bien con el último trabajo del propio Ferran Gallego, El evangelio fascista, donde ha puesto sobre la mesa con fuerza renovada el proceso de desfascistización del franquismo, señalando a ésta como una de las cuestiones que hacen del franquismo algo verdaderamente paradigmático, pues pondría de manifiesto el carácter reversible del fascismo a través del “despliegue” o actualización de sus propios principios fundacionales. No obstante, centrado en el ámbito del discurso político del régimen Gallego señala la culminación de este proceso a finales de los años 40, mientras que Cayuela Sánchez atendiendo a otras variables de tipo como la política económica señala la década de los 50 como el momento en que opera dicha desfascistización. No obstante tenemos aquí un debate abierto que a buen seguro cobrará fuerza con el tiempo y al cual se irán sumando nuevos estudios. De hecho, el propio Gallego atiende también, tal y como hace Cayuela Sánchez en el ámbito de las políticas estatales en materia económica o dotación de servicios, a la importancia que tuvieron en la propia evolución del régimen los cambios que tuvieron lugar en Europa a raíz del violento final de los fascismos y el inicio de la Guerra Fría, sobre todo en el ámbito de una democracia cristiana que recibió e, incluso, asumió de forma sutil y casi imperceptible una parte sustancial del legado político-cultural del fascismo, sobre todo por lo que a la imposición de los valores de la clase media se refiere. No por nada, esta es una cuestión a la que Pasolini, director de gran sensibilidad y extremada agudeza para la comprensión de lo social y lo político, dedicó buena parte de su obra cinematográfica, pero esta es otra historia. Sea como fuere, el propio Cayuela plantea una cuestión sumamente interesante que queda abierta como invitación a la reflexión, y es que cabe preguntarse hasta qué punto el franquismo, sus políticas de control social y la cultura política que edificó y desplegó son responsable de algunos de nuestros rasgos más característicos como españoles y de la España que conocemos hoy.

La guía de la buena esposa de 1953 vino a plasmar un modelo paradigmático y proactivo de feminidad que, de acuerdo con la visión del propio régimen, era esencial para la estabilidad social y solidez de la comunidad nacional, así como para la dignificación de la propia feminicidad. No obstante, la realidad era muy distinta y no hacía sino sancionar un modelo patriarcal de sumisión de la mujer.

La guía de la buena esposa de 1953 vino a plasmar un modelo paradigmático y proactivo de feminidad que, de acuerdo con la visión del propio régimen, era esencial para la estabilidad social y solidez de la comunidad nacional, así como para la dignificación de la propia feminicidad. No obstante, la realidad era muy distinta y no hacía sino sancionar un modelo patriarcal de sumisión de la mujer.

DATOS BÁSICOS SOBRE LA OBRA:

Año: 2014

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Número de páginas: 352

Precio: 20 euros

Enlace a la obra en la página de la editorial: http://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=12919

NOTAS:

(1) Me refiero concretamente a Ricard VINYES: “Construyendo a Caín. Diagnosis y terapia del disidente: las investigaciones psiquiátricas militares de Antonio Vallejo Nágera con presas y presos políticos”, Ayer, 44 (2001), pp. 227-250 y Alejandro ANDREASSI: “Arbeit macht frei”. El trabajo y su organización en el fascismo (Alemania y España), Mataró, El Viejo Topo, 2004. Véase también Michael RICHARDS: “Antonio Vallejo Nágera: Heritage, psychiatry and war”, en Alejandro QUIROGA y Miguel Ángel del ARCO (eds.): Right-wing Spain in the Civil War Era: soldiers of god and apostles of the fatherland, 1914-45, Londres & Nueva York, Thoemmes Continuum, 2012 o Ricardo CAMPOS y Rafael HUERTAS: “Medicina mental y eugenesia: los fundamentos ideológicos de la psiquiatría franquista en la obra de Antonio Vallejo-Nágera”, Historia del Presente, 20 (2012), pp. 11-22.

(2) Quizás podría haber consultado obras colectivas como Ferran GALLEGO y Francisco MORENTE (eds.): Fascismo en España. Ensayos sobre los orígenes sociales y culturales del franquismo, Mataró, El Viejo Topo, 2005 y, con los mismos editores, Rebeldes y reaccionarios. Intelectuales, fascismo y derecha radical en Europa, Mataró, El Viejo Topo, 2011, donde se encuentran algunos anticipos fundamentales de dos obras fundamentales aparecidas casi de forma contemporánea como Javier RODRIGO: Cruzada, Paz, Memoria. La guerra civil en sus relatos, Granada, Comares, 2013 y Ferran GALLEGO: El evangelio fascista. La formación de la cultura política del franquismo (1930-1950), Barcelona, Crítica, 2014.

(3) Ernst NOLTE: Der Faschismus in seiner Epoche: Action francaise – Italienischer Faschismus – Nationalsozialismus, Munich, Piper Verlag, 1984 [1963]. Hay edición en castellano de 1967: El fascismo en su época. Action française, fascismo, nacionalsocialismo, Madrid, Península.

(4) François FURET: Le Passé d’une illusion, essai sur l’idée communiste au XXè siècle, París, Laffont/Calmann-Lévy, 1995, existe una edición en castellano: El pasado de una ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1995. Del resto destacaría por orden cronológico de aparición George L. MOSSE: Masses and Man: Nationalist and Fascist Perceptions of Reality, Detroit, Wayne University Press, 1987 [1980]; Zeev STERNHELL: La droite révolutionaire, 1885-1914: Les origines françaises du fascisme, París, Editions du Seuil, 1978 y del mismo autor junto a Mario SZNAJDER y Maia ASHERI: El nacimiento de la ideología fascista, Siglo Veintiuno Editores, 1994 [1989]; Roger GRIFFIN: The Nature of Fascism, Londres, St. Martin’s Press, 1991.

(5) Salvador CAYUELA SÁNCHEZ: Por la grandeza de la patria. La biopolítica en la España de Franco, Madrid, Fondo de Cultura Económica, 2014, pp. 314-315.

(6) Creo que es particularmente ilustrativo al respecto Ferran GALLEGO: Fascismo, antifascismo y fascistización. La crisis de 1934 y la definición política del periodo de entreguerras, en Alejandro ANDREASSI y José Luis MARTÍN RAMOS: De un octubre a otro. Revolución y fascismo en el periodo de entreguerras, 1917-1934, Mataró, El Viejo Topo, 2010, pp. 281-354.

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Esta entrada fue escrita por davidalegrelorenz y publicada el 31 octubre, 2014 a las 0:20. Se guardó como Novedades editoriales y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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